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GILDAS' PROJECT

 

Hoy queremos contaros la historia de Gildas, un precioso braco que llegó a nosotros por Septiembre y cuyo destino se truncó pero a la vez, poder conocerlo, nos hizo levantarnos con fuerza para ayudar a otros como él. Queremos contaros su historia, aunque os anticipamos que Gildas no pudo luchar más y acabó muriendo al mes de comenzar su guerra para poder sobrevivir, pero en ese tiempo nos demostró que quería seguir adelante a toda costa, y lo intentó hasta el último aliento. 


Gildas llegó a nosotros a principios de Septiembre. Lo sacamos de la perrera provincial, como a casi todos nuestros perros, e iba a viajar a Alemania para ser adoptado allí por una persona que tenía dos braquitas como él, también procedentes del abandono.

(Vamos a contaros la historia de Gildas con todos sus datos veterinarios, los diagnósticos y las pruebas, así que si no os apetece leer todo esto podéis pasar al quinto párrafo empezando por el final)

Al poco de estar con nosotros Gildas comenzó a perder peso a un ritmo muy elevado, tan elevado que en 20 días perdió 6 kilos pero sus análisis, a pesar de dar muchísimos valores alterados, no decían nada claro. Dada la conducta de pica (acción de comer compulsivamente cosas comestibles o no comestibles) que Gildas manifestaba desde el principio se le realizan radiografías del estómago y se ve algo difuso pero no claro por lo que quedamos en repetir a los dos días en ayunas.

El día antes de ir a hacer las radiografías Gildas no quiere comer, y eso en él significa que algo va muy mal ya que, como os hemos contado arriba, Gildas ingiere compulsivamente todo lo que ve. Nos vamos a urgencias con él y llega a la clínica con el estómago completamente dilatado, se le repiten los análisis y el hematocrito ha bajado mucho respecto al otro día y las proteínas en sangre son bajísimas por lo que llevamos a nuestro propatito Bombay para realizarle una transfusión de sangre.
 

La primera transfusión de sangre de Gildas


Parece que mejora pero a la 1 de la madrugada la veterinaria tiene que sondarlo para sacarle el contenido del estómago ya que está completamente dilatado y comienza a respirar con dificultad. Por algunos valores de los análisis se le hace un test rápido para detectar un posible anaplasma y da positivo, por lo que se supone que algunos de los síntomas pueden darse por un anaplasma muy avanzado. Aun así al día siguiente se repiten las radiografías con Gildas en ayunas y se sigue viendo algo difuso, por lo que nos dan hora en otra clínica para realizar una endoscopia. En la endoscopia descubren que Gildas tiene unos trozos de plástico semirrígido en el estómago, no saben el tiempo que pueden llevar ahí, las extraen y Gildas se marcha para su casa de acogida con lo que creíamos que era su diagnóstico final: anaplasma y obstrucción por cuerpos extraños.
 

 Endoscopia de Gildas en la clínica el Arca de Noé


Gildas pasa una semana entera aparentemente bien, no engorda nada pero parece que todo va bien hasta que 7 días después de la endoscopia cuando la familia que tenía a Gildas va a verlo por la mañana se lo encuentra aparentemente muerto, completamente helado, con los ojos hundidos, estirado y sin responder a nada. Van a toda velocidad a la clínica Animalia y Gildas llega sin temperatura, con la respiración y las pulsaciones muy lentas. Pasa dos horas en ese estado, se le pone suero caliente, almohadillas de calor, se le da calor con secador y a las dos horas comienza a reaccionar. La veterinaria nos dice que puede presentar algún daño neurológico por haber estado en ese estado de coma tanto tiempo, pero en cuanto Gildas reacciona solo quiere comer y comer y se comporta de una forma totalmente normal.
 

 Esperando para marcharse a casa


Pasa un par de días ingresado y una mañana vuelve a no querer comer y vuelve a tener el estómago dilatado por lo que hay que volver a sondarlo para sacarle el contenido del estómago pero aun así, una vez hecho eso Gildas no quiere comer ni quiere casi moverse. Tiene 36 grados de temperatura y llegan unos resultados nuevos de otros análisis: Gildas presenta graves problemas de absorción en estómago e intestino, la vitamina b12 y el ácido fólico dan un resultado tan alto que ni siquiera en el laboratorio pueden dar un valor numérico, pierde sangre en las heces y las proteínas en sangre han bajado aún más. Esa misma tarde, ante la situación crítica en la que Gildas se encontraba, es llevado a la clínica San Ignacio donde entra a quirófano a vida o muerte para ver qué pasa en ese estómago. Descubren que presenta una hernia mesentérica (algo similar a una torsión de estómago pero en el intestino) y que tiene todo el aparato digestivo parado. Cuando deshacen la hernia todo el aparato digestivo empieza a moverse muchísimo, como intentando recuperar todo lo sufrido. Comprueban que tiene pancreatitis aguda y la circulación linfática enormemente afectada, pero creen que puede ser todo debido a la hernia por lo que cierran y esperan que todo vaya bien. Aun así extraen una muestra de intestino y estómago para realizar biopsia y comprobar si hay algo más.

Todos pensamos que ya estaba, que habíamos llegado al problema base pero no fue así.  

Gildas esperando la comida uno de sus días de ingreso


Pasan algunos días en los que vamos a revisión pero Gildas no engorda, sigue debilucho y las proteínas en sangre no suben. El hematocrito sigue mal así que le realizan una segunda transfusión de sangre (es algo muy delicado ya que tuvimos que buscar un perro compatible, en la primera transfusión no hace falta pero en la segunda es necesario comprobar el grupo sanguíneo). Gildas mejora un poquito y creemos que con esa transfusión podrá seguir luchando pero ha adelgazado más y a los dos días de la transfusión cada vez está más débil.
 

 Gildas cuando llevaba más de 8 kilos perdidos


Gildas vuelve a ingresar y llega el resultado de la biopsia: Gildas no solo tenía anaplasma, cuerpos extraños y una hernia mesentérica sino que a todo esto hay que añadir una enfermedad llamada Enfermedad inflamatoria intestinal. Se le pone el tratamiento pero ese débil cuerpecito empieza a dar síntomas de que ya no puede más. Aun así lo intentamos a la desesperada, puede que penséis que no debíamos, que se merecía descansar, pero, ¿sabéis las veces que le hemos visto revivir? No os podéis imaginar las ganas de vivir que presenta, es un esqueleto andante y aun así mueve la cola y nos sigue a todas partes. Tenemos que intentarlo por última vez, y así lo hacemos: se le pone alimentación parenteral (alimentación por vena, un compuesto especial que se usa para pacientes ingresados en estado crítico que no pueden alimentarse por sonda), solo queríamos que ese débil cuerpecito tuviera un poco de fuerza para seguir luchando. Hace más de un mes que Gildas no asimila lo que come debido a su enfermedad y su delgadez es tan extrema que no creemos que jamás podamos volver a ver un perro así.
 

 

Este es el estado en el que Gildas llegó a estar, y aun en estos momentos seguía contento. Gracias cariño, nunca te olvidaremos


Le ponen la alimentación parenteral y Gildas lo intenta una vez más pero ya no tiene fuerzas y esa misma noche acaba muriendo, pero se lleva con él un trocito del corazón de todos los que lo conocimos.

Gildas no tuvo mucha suerte, cuando por fin iba a descubrir lo que era ser un perro querido su destino se truncó. Algunos lo conocisteis, era un perro alegre, bueno, cariñoso, que adoraba a las personas y a otros perros y que siempre movía la cola. Lo que más le gustaba era comer, eso seguro, se le iluminaban los ojos con cualquier cosa que oliera medianamente bien y tus dedos peligraban si se lo dabas sin cuidado, pero aún con el riesgo de perder alguna falange todos los adorábamos. Sentimos mucho su pérdida, no os imagináis cuanto, fue un mes de sufrimiento continuo, de ilusión por creer haber encontrado la causa de su malestar y de desesperación por descubrir que esa no era la causa, que había algo más.
 

Nuestro campeón esperando la pelota, que le encantaba, antes de manifestar los primeros síntomas


A los días de la muerte de Gildas decidimos que su fuerza sería la llave que abriera las puertas a los perros de caza que llegaran a la perrera, a los que desechaban por “inservibles” cuando los que no valen nada son los humanos que valoran como objetos a quienes darían la vida por ellos.

Así que nos pusimos manos a la obra y decidimos denominar a este proyecto “Gildas Project”, porque nadie se lo merece como él.

Desde entonces hemos conseguido sacar de la perrera a todos los perros de caza que han llegado. Nos hemos puesto en contacto con asociaciones de otros países y tenemos el placer de mostraros ahora los primeros protagonistas de nuestro proyecto: 

Y aquí empieza nuestro proyecto: los primeros rescatados en memoria de Gildas: Rupert (blanco y negro) viajó a Inglaterra y Héctor (ahora Ron) finalmente se quedó en España

 

 

Rupert en su familia definitiva, en Inglaterra

 

 

Rupert dándonos envidia en su jardín

 

Héctor (ahora Ron), que pasó de la perrera a una cama

 

Shabuna, tenía un pánico horrible cuando la sacamos de la perrera, pero poco a poco comenzó a confiar. Viajó a Alemania con su amiga y compañera de perrera Stella. 

 

Stella y Shabuna viajan a Alicante donde sale el transporte hasta su hogar en Alemania

 

Shabuna con su otra compañera de casa, además de Stella, echándose una siesta

  

Stella, compañera en la perrera de Shabuna, viajó con ella a Alemania (¡a la misma familia!)

 

Stella disfrutando del campo alemán

  

Frodo, nuestro nuevo propatito, deseando encontrar un hogar y que añadamos su foto de familia tras esta

  

 Sam, nuevo propatito, abandonado por asustarse de los tiros desea llenar este álbum con fotos suyas para que nos muramos de envidia


Todos los perros que viajan fuera tienen que cumplir una serie de requisitos dependiendo del país de destino. Nosotros nos encargamos de que los cumplan y por supuesto todos viajan ya esterilizados.