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TRUFA

 

Trufa es esta preciosa pantera que lleva mucho tiempo entre nosotros. Fue rescatada de la calle en mal estado y la persona que la recogió, fue incapaz de devolverla a la misma por su rápida adaptación al entorno de un hogar.

Trufa demostró que no quería volver a la calle, que era feliz acurrucada en el sofá al lado de un humano recibiendo caricias. No quería volver a sufrir y nosotros, así le prometimos que sería.

El hecho de haber vivido en la calle, provocó que perdiera su ojo izquierdo, cosa que a Trufa no le supone el más mínimo problema. Hace una vida completamente normal, como la de cualquier gato.  

 

Tiene 3 años, está esterilizada y es negativa a inmuno y leucemia. Sabemos que el hecho de ser adulta, negra y encima faltarle un ojito, hace tremendamente complicado que alguien se fije en ella, y por eso mismo, nos gustaría contaros algo que leimos hace iempo de una familia que adoptó a una gatita como Trufa. 

Se trataba de una familia compuesta por unos papás, un niño de 3 añitos y un gato adulto. Tal y como debería ocurrir siempre, ese niño estaba siendo educado en el respeto y amor hacia los animales: quería y respetaba al gato de la familia con el que llevaba conviviendo desde que nació.

Pasado un tiempo, esta familia decidió ampliar la familia con otro gato. De esta forma, su gato tendría compañero de juegos y el nuevo miembro, sería aportaría muchas cosas buenas para todos. 

 

Esta familia estuvo a punto de adoptar a un gatito de 2 meses, ojos azules y adorable como el que más, hasta que se percató, que en esa misma protectora había un gato de dos años, tuerto y que llevaba toda su vida viviendo en la habitación que tenían habilitada para ellos...

Nadie quería a ese gato... sus colores eran normales y corrientes, su pelo corto, era adulto y encima, le faltaba un ojo. Todo este conjunto de cosas que le habían condenado a vivir en la protectora, fue lo que llamó la atención a esta familia y fue lo que les hizo, decantarse por él y no por el otro cachorro, que encima, tenía varias solicitudes de adopción.

Querían inculcarle a su hijo, que a los animales (y por supuesto a las personas), hay que quererlas cómo son, no por su físico, por su edad o por supuestas limitaciones. Querían que creciera entre 2 gatos a los que debía de querer por igual, independientemente de que uno tuviera un pequeño defecto y el otro no. Porque si para el gato, el hecho de faltarle un ojo no suponía problema alguno... ¿por qué para las personas sí?

Ya hace unos años que conocimos este caso, seguro que ese niño a día de hoy, tiene unos valores y una educación digna de mención. Y que el día de mañana, será un adulto ejemplar.

Ojalá que historias así, fueran más habituales y no tuvieran que llamarnos la atención... seguro que si esto ocurriera más a menudo, el mundo sería un lugar mejor :)